HISTORIA
Bolivia es uno de los países más ricos en tradiciones, ritos,
vestimentas, bailes y costumbres conservados desde la colonia hasta nuestros
días.
Las tradiciones de los pueblos anteriores a la colonia se mezclaron con las
tradiciones de los colonizadores españoles para lograr el mestizaje de la
vestimenta y tradiciones que desde entonces son conservadas por una parte de la
población y revividas en las festividades folklóricas del país, entre las que
destacan:
· El famoso Carnaval de Oruro.
· La Entrada del Gran Poder en la ciudad de La Paz.
· La Entrada de la Virgen de Urkupiña de la ciudad de Cochabamba.
· La festividad de Los Chutillos en Potosí.
En estas festividades se muestran conjuntos de danzas de origen bolivianas como
la Diablada, Morenada, Los Incas, Los Pujllay,
Los Caporales, Los Negritos, La Llamerada, Los Ahuatiris,
La Tarqueada, Los Tinkus, Los Suri y muchas otras.
En cada danza se representan personajes de la época colonial y seres místicos
como el diablo de los socavones (Supay) y los ángeles.
Estas festividades presentan centenares de danzantes en un derroche de colores y
alegría, en una extraña mezcla entre paganismo y catolicismo.
Otro aspecto del folklore boliviano es la característica de sus instrumentos
nativos. Al son de sus melodías los danzarines cantan y bailan haciendo las
delicias de propios y extraños.
Los Caporales: Bailarines de la postmodernidad andina por: Beatriz Rossells, Bolivia.
En medio de la gran variedad de músicas y danzas existentes en Bolivia, se encuentra la danza de los Caporales. La evolución y significodo actual de esta danza que en los últimos años se ha constituido en la más representativa a escala oficial y una de las más populares en las ciudades del pais.
Los caporales eran capataces de los esclavos negros en las zonas cálidas de Bolivia, especialmente en Los Yungas de La Paz. Los descendientes conforman la minoritaria etnia negra actual que habita en dos pequeñas poblaciones rurales de ese departamento. Esta etnia reivindica su patrimonio cultural en el cual se encuentra la danza de La Saya que tiene sus propios músicos, trajes, ritmos y movimientos. En cambio, la danza de los Caporales és una recreación mestiza y urbana de la década de 1970 en la ciudad de La Paz, nacida al calor de las entradas del GRan Poder en las que participan decenas de fraternidades, miles de bailarines.
La danza de los Caporales está basada en los ritmos de la Saya, especialmente del Tundiqui, pero se ha transformado con el añadido de las músicas aymaras, mestizasy aún elementos foráneos de moda. La vestimenta llamativa, colorida y sensual adorna a los hombres de cuerpos musculosos y agresivos con una suetre de hombreras abullonadas y de visos futuristas que se estrechan en los brazos y que así recuerdan a los conquistadores. Estos trajes están bordados de lentejuelas y son de colores brillantes. También llevan botas altas de colores y látigo en la mano. Las muchachas de trajes igualmente coloridos y llamativos, polleras cortas, blusas escotadas y tacones altos, son unas cholas (mestizas), sofisticadas y coquetas.
Imagen y nuevas identidades, La población juvenil és la que representa el ideal del bailarín caporal. La coreografia es clasificada como acrobática, ellos saltan y ellas se contonean. La escenificación trasunta vitalidad y energia juveniles. Pero probablemente el elemento distintivo de esta danza frente a las otras danzas del patrimonio boliviano sea la sensualidad expresamente buscada tanto en la vestimenta provocativa como en los movimientos eróticos especialmente de las componentes femeninas..............
Otro historiador:
Estamos en el tiempo nuevo del Pachakuti: del eterno retorno.
De la vuelta a los orígenes del mundo mítico, que se lo conjura cada vez que se
realiza la fiesta. Es un retorno a los orígenes de la humanidad, donde cohabitan
la naturaleza, el cielo y la tierra; el alaxpacha y Manqhapacha (arriba y abajo).
Parte de este tiempo nuevo es el caos, la falta de reconocimiento de las cosas y
su entorno. Esto es lo que pasa con una cultura trasladada a Los Andes como es
la cultura negra o afroyungueña.
Ella es fuente de las danzas del Tundiqui o Negritos, de los cuales nació la
danza de los caporales. Sin embargo, no se debe confundir lo que es la Saya de
los negros, con los Tundiquis o Negritos de aymaras y mestizos, con los
Caporales de los sectores urbanos y clase media.
Los Afroyungueños
Eran extranjeros y no tenían residencia fija, pero el Divino
Infinito, pader de los desposeídos y humildes les ofreció en herencia los Yungas,
para compartirlo con aymaras y mestizos. Las poblaciones de Coroico, Mururata,
Chicaloma, Calacala-Coscoma, Irupana son ahora enclaves de producción cultural
afroyungueña. Su vestimenta original fue cubriendose de ropajes aymaras.
Desde su desgarramiento social tuvieron que luchar fuertemente contra la
agresión colonial y el marginamiento. Por esta razón sus prácticas culturales
fueron perdiéndose, incluidas sus fiestas, idioma, sentido espiritual, formas de
matrimonio, etc. Pero la resistencia se dio en el reducto de la danza y la
música. Y una de estas danzas es la saya, junto al candombé.
La Saya
La danza y la música de la saya son la expresión más original
que ellos mantinen de sus orígenes culturales: es su síntesis cultural. Tal vez
por eso nadie puede interpretarla, sino los propios afroyungueños.
Los instrumentos musicales que acompañan a la saya han sido reconstruidos o
reinterpretados: Bombo mayor, sobre bombo, requinto, sobre requinto, y gangingo,
como acompañamiento está la coancha.
El ritmo y la forma de interpretar es muy particular, el comienzo de cada ritmo
de saya es marcado por el cascabel del capataz o caporal que guía a la danza de
la saya.
El atuendo es sencillo. Las mujeres visten como las "warmis" aymaras: una blusa
de colores vivos adornada con cintas. La pollera vistosa, la manta en la mano y
un sombrero Borsalino. Los hombres llevan un sombrero, camisa de fiesta, una
faja aymara en la cintura, pantalón de bayeta y sandalias.
La tropa tiene como guía al caporal o capataz con un chicote o fuete en la mano,
un panalón decorado y cascabeles en los pies: representa la jerarquía y el
orden, no es el perverso y mandamás como entre los negros.
El papel de la mujer en la danza es tan importante como en la comunidad. Entre
ellas hay la mujer guía que ordena los cantos en la saya y dirige al grupo de
mujeres.
Los hombres tocan simultáneamente el bombo y uno de ellos rasga la coancha (req'e).
Las mujeres cantan y danzan, moviendo las caderas, los hombros y agitando las
manos, en contrapunteo o un diálogo con los hombres.
La coreografía no se parece en nada al ritmo de los caporales. Los que confunden
estos ritmos lamentablemente nunca han visto ni oído la danza y música de la
saya. No hay matices ni semejanzas, la saya es la saya, el caporal es el caporal.
El Tundiqui o Negritos
Cuando en principio los negros compartieron el territorio, la
cultura y el tiempo históricos con los aymaras, ambos desconocidos se
reconocieron como parte de trabajo explotado.
Pero fue la lucha por la libertad la que unió a los desposeídos. Al mismo tiempo,
la historia y la geografía se encargaron de posibilitar un diálogo entre
culturas.
El aymara, hombre libre desde sus orígenes, siempre admiró a los negros por su
paciencia y rebeldía. Los aymaras, excelentes anfitriones, reconocieron en el
negro a un hermano de lucha por la libertada. Como muestra tenemos a la leyenda
del Sambo Salvito, quien tenía entre sus amigos a muchos indígenas aymaras de
Yungas.
La Danza de Los Caporales és parte de nuestro patrimonio cultural boliviano