Prensa Latina Especiales:
Religión en Cuba, 1996



INTRODUCCION

Dado el creciente interés que despiertan en la actualidad las creencias religiosas cubanas, periodistas de la Agencia Informativa Prensa Latina decidieron reunir los datos mas inmediatos sobre los diversos credos que se practican en la Isla, así como algunos de sus elementos significativos.
Aunque la información mas buscada es la relacionada con las religiones de origen africano, este somero estudio ofrece también algunas consideraciones sobre la religiosidad popular y el complejo proceso de formación del universo religioso que distingue a Cuba, así como una sucinta referencia a la historia y estado actual de la Masonería cubana.
Prensa Latina pone a disposición del mundo a través de Internet toda la información allegada en este empeño, y comunica a todos los abonados a la red que la investigación siquiera comienza ahora, por lo que recomienda a los interesados enviar a la redacción central de la Agencia su solicitud sobre cualquier aspecto de su interés.
Ademas de los detalles que solo de fuente viva se pueden obtener, podemos poner a disposición de los interesados material diverso, desde artículos periodísticos hasta ensayos y materiales escritos por investigadores e incluso practicantes de las diversas tendencias religiosas.
La solicitudes deberán dirigirse a los periodistas Luis Manuel González Maristany y Lazara Rodríguez Alemán.

NOTA: En el presente trabajo encontrara algunos vocablos, acompañados de un asterisco, sobre los cuales encontrara ampliación en el fichero anexo.


ESTIMACIONES SOBRE LA COMPOSICION RELIGIOSA EN CUBA

La religiosidad en la sociedad cubana ha atravesado por diferentes momentos de variada intensidad y de incidencia en la vida social. En ocasión de crisis económica y de agudización de las contradicciones, se han producido reactivamientos religiosos, como los ocurridos durante las guerras independentistas, la represión de dictaduras durante la seudo-republica y en el llamado "periodo especial" posterior al derrumbe del campo socialista.
Las investigaciones han permitido constatar que el tipo de religiosidad predominante en el cubano no se identifica con ninguna de las expresiones organizadas en la Isla, sino mas bien disfruta de una heterodoxia en la que muchas veces aparecen imbricadas algunas o
la mayoría de ellas.
Por tanto, el cristianismo o las creencias sincréticas, por mencionar las mas importantes, no han logrado tipificar la religiosidad en la sociedad cubana, lo que obedece a un complejo conjunto de factores históricos, culturales, organizativos, pastorales y sociopoliticos.
Las membresias regulares de instituciones cristianas en conjunto no sobrepasan un por ciento reducido de la población, aunque los seguidores de las expresiones de origen africano y del espiritismo tal vez sean algo mas numerosos.
Investigaciones del Departamento de Estudios Sociorreligiosos del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente muestran que solo un 15 por ciento de los ciudadanos cubanos siguen una ortodoxia en cualquiera de las religiones establecidas, mientras una cifra similar
es completamente de ateos.
Las cifras mas altas se observan en el conjunto de vacilantes y de creencias espontaneas, unas establecidas a un nivel bajo, especialmente mitico-mágico, y otras -el grupo mas numeroso- con una elaboración intermedia en la que lo sobrenatural se personifica en figuras consideradas milagrosas. Estas figuras son ajenas a cualquiera de los credos establecidos.
La religiosidad típica del cubano no es, entonces, católica, santera o espiritista, aunque contiene elementos popularizados e interrelacionados de las mismas.
Se expresa con relativa autonomía en relación con las formas religiosas sistematizadas y sus agrupaciones, se practica individualmente o en el grupo familiar y tiene una alta referencia a la cotidianeidad y como recurso de solución a problemas prácticos.

LA RELIGION EN CUBA

Cuba comparte con América Latina una historia común a partir del inicio de la conquista y colonización hispanolusitana. No obstante, se presentan algunas diferencias. Una de estas se refiere al destino de los pueblos autóctonos.
Mientras en la mayor parte del continente -en especial donde se asentaron las grandes civilizaciones precolombinas- se conservaron arraigados por diversas razones elementos de la cultura aborigen y, con ella, de la religión en esos pueblos, en las Antillas se verifico un vertiginoso exterminio del indio, lo que trajo como resultado que las huellas de sus creencias religiosas quedaran menos perceptibles.
Se ha podido averiguar que antillanos como los arauacos que poblaron Cuba cultivaban una fe con un sobresaliente contenido animista, mágico y mitológico. Lo sobrenatural lo personificaban en un conjunto de deidades que representaban en sus cemies, celebraban fiestas religiosas como los areitos y definidas funciones sacerdotales asociadas a curaciones, predicciones y a la conservación de tradiciones.
En el complejo proceso de transculturación que se ha operado desde entonces, la herencia apenas se advierte en leyendas y mitos populares referidos a espíritus de indios y a lugares como las cuevas, en las que los aborígenes practicaron sus cultos funerarios y utilizaron para plasmar sus pinturas, revelación del modo mágico con que percibían la realidad.
El conquistador español impuso su cultura, su lengua, su civilización, su forma de representar e interpretar la realidad y de reaccionar ante ella y, por ultimo, su religión, el catolicismo.
Con el respaldo de las autoridades coloniales, aquel paso a ser por largo tiempo la religión oficial y exclusiva. La extensión del cristianismo, a modo de evangelización, era legitimación de una empresa etnocentrista.
La educación y la asistencia hospitalaria y social en general estaban principalmente en manos del clero, con una concepción caritativa. La Iglesia Católica logro conservar una posición política y social favorecida aun después de la independencia de España.
A consecuencia de la trata esclavista prolongada por varios siglos, durante la etapa colonial se introdujeron en Cuba diversas manifestaciones religiosas, de acuerdo con los diferentes pueblos que llegaron desde Africa con el trasiego de hombres.
Desde entonces, lo hispano y lo africano constituyen los dos troncos etnoculturales principales en la nacionalidad cubana, en la que también coinciden otras culturas (caribeña, europea, norteamericana, china) en un complejo proceso de transculturación y mestizaje.
Las religiones africanas originales fueron modificándose en las condiciones cubanas al estar desarraigados sus portadores de sus medios naturales, sometidos a una inculturación y a una interrelación étnica, y al variar las referencias de sus mitos y objetos de culto.
Con los rigores de la esclavitud se preferenciaron ritos de protección y adivinación, con lo que se redujo la importancia de otros, como los de fertilidad. De este modo, se conformaron varias expresiones religiosas cubanas de origen africano.
Derivada de la cultura yoruba se genero la llamada Regla de Ocha, popularmente conocida por santeria, que tiene como centro de culto a un conjunto de orichas (deidades) con diferentes mitos y atributos. Entre los mas importantes están: Olofin, Olorun y Oloddumare, deidades creadoras.
Los dirigentes de culto en la santeria son los santeros (babalochas) y santeras (iyalochas), conjuntamente con otras jerarquías y funciones secundarias. La forma mas sistematizada y compleja de esta expresión esta en el culto a Ifa -deidad cuyo atributo principal es la adivinación-, sostenido por las máximas autoridades sacerdotales, los babalawos.
Derivada de expresiones de los pueblos congos, en Cuba se practica la llamada Regla Conga o Palo Monte, conjunto de formas religiosas que se centran en el culto a las fuerzas naturales.
Un elemento importante en este credo lo constituye la "nganga", recipiente donde se reúnen los mas variados objetos y sustancias orgánicas y minerales en las que se considera reside el "fundamento" de la religión, celosamente cuidado por los dirigentes de culto.
La jerarquía mas alta es el "Tata Nganga". Entre estos practicantes se concentran conocimientos empíricos sobre propiedades medicinales de plantas endógenas. Actualmente existen en el país las vertientes Mayombe, Brillumba y Kimbisa.
Otra expresión de origen africano, localizada en la zona occidental del país son las agrupaciones secretas masculinas Abakua, también conocidas por "naniguismo", surgidas a principios del pasado siglo a semejanza de organizaciones de la zona del Calabar nigeriano, de donde procedían los llamados en Cuba carabalies.
Estas asociaciones tienen una orientación mutualista de protección y ayuda, siguiendo una leyenda mitológica. Las mismas se organizan en grupos con un equipo dirigente de variadas funciones rituales y organizativas: las "plazas".
Procedentes de otras etnias, como la arara e iyesa, existen diferentes agrupaciones religiosas de menor influencia localizadas también en el occidente de la Isla.
Las expresiones de origen africano tienen en común un menor desarrollo teorico-etico-doctrinal en comparación con las teologías cristianas. Se manifiestan en sistemas de representaciones, símbolos y ritos de contenido mitológico estrechamente vinculados a la vida cotidiana y a la naturaleza.
No disponen de estructuras centrales reguladoras de la doctrina y la liturgia, sino que constituyen grupos independientes entre si. En las sociedades abakua se han creado estructuras que abarcan varios grupos locales y en la santeria se constatan tendencias unitarias como la Asociación Cultural Yoruba de Cuba.
Estas expresiones religiosas, en particular la santeria, están muy extendidas en la población, pero su dispersión orgánica impide calcular el numero de sus practicantes regulares ni el de sus dirigentes de culto ni los grupos. Las actividades se realizan -excepto los abakua, que disponen de templos-, en casas-templos cuya cantidad es difícil de determinar.
La influencia africana se advierte en Cuba en la conciencia cotidiana del hombre de la calle y en la cultura, muy especialmente en la música, la danza, instrumentos musicales y en la plástica,
Una expresión religiosa difundida en la sociedad cubana lo constituye el espiritismo, surgido en los Estados Unidos y sistematizado en Europa como versión religiosa del pragmatismo norteamericano y del empirismo filosófico.
Llego a Cuba a mediados del pasado siglo, y se extendió primero en las zonas donde se escenificaba la guerra anticolonial, al tiempo que comenzó a diversificarse en varias vertientes, mezcladas con elementos de las religiones de origen africano y del cristianismo, y con una marcada referencia a lo cotidiano. Estas formas son conocidas como espiritismo de "cordón" y "cruzado".
Se practican lo mismo organizadamente, en centros y sociedades espiritas, que en consultas de mediums individuales, pero sin existir una federación que los aglutine. En la actualidad se notan tendencias hacia una agrupación.
El protestantismo llego a Cuba con relativo retardo, obstaculizado por disposiciones coloniales que protegían a la Iglesia Católica. Las primeras fundaciones de importancia tuvieron lugar a finales del pasado siglo por iniciativa de cubanos que habían emigrado a Estados Unidos, aunque las obras mas estables y que desplazaron a las primeras comienzan después con la intervención norteamericana.
Esta profesión de fe se multiplico a lo largo de la etapa neocolonial, con apoyo de las Juntas Misioneras estadounidenses, de donde procede el protestantismo cubano según ese modelo y reproduciéndose la diversidad de denominaciones típica de la sociedad norteamericana.
Existen otras expresiones religiosas de reducido numero de practicantes, algunas asociadas con migraciones económicas como las traídas por los haitianos (voudu) y campesinos chinos -cuyo aporte religioso es poco conocido. En ambos casos, las respectivas creencias y practicas religiosas solo la siguen una parte de los descendientes de esas nacionalidades.
Entre personas pertenecientes a la Comunidad Hebrea en Cuba se practica el judaísmo, que cuenta con varias sinagogas.
Por otra parte, funcionan agrupaciones de corte filosofico-religioso-orientalista, como la Sociedad Teosófica y la Asamblea Baha'i, a la vez que existen grupos menos organizados alrededor de concepciones de este tipo.

LA IGLESIA CATOLICA. HISTORIA. ORGANIZACION. ESTRUCTURA.

Con la conquista, España impuso en Cuba su cultura, su lengua, su civilización, su forma de representar, e interpretar la realidad y de reaccionar ante ella y, por ultimo, su religión, el catolicismo.
Este, amparado en el respaldo de las autoridades coloniales, paso a ser por largo tiempo la religión oficial y exclusiva, y la educación, la asistencia hospitalaria y social en general estuvieron principalmente en manos del clero, con una concepción caritativa.
Hasta después de la independencia de España la Iglesia Católica logro conservar una posición política y social favorecida.
Aun cuando las comunidades católicas regulares no han sido muy nutridas, la institución alcanzo influencia en la vida social cubana. En la actualidad dispone de cerca de 600 templos y dos seminarios -en los que forman su clero masculino-, varios noviciados y casas parroquiales y conservan la propiedad de tres hospitales y centros de atención a ancianos. Bajo administración estatal hay monjas que desarrollan su actividad en hospitales, asilos y en un orfanato.
Varios son los templos que tienen un relieve especial, ya sea por su riqueza arquitectónica, antigüedad, o la devoción popular a las figuras religiosas que albergan. Así, por mencionar algunas, son notables la Catedral de La Habana, la iglesia del Espíritu Santo, la de la Virgen de Regla, la de San Lázaro y la de la Virgen de las Mercedes, en La Habana, y la de la Virgen del Cobre (patrona de Cuba) en la oriental provincia de Santiago de Cuba.
Semanalmente se publica una hoja dominical, y con una frecuencia mas espaciada otros boletines a través de los cuales las autoridades religiosas orientan a su feligresía. Desde una óptica más amplia -de corte cultural religioso- hay otras publicaciones.
La educación religiosa de niños y adultos se realiza en sistema de catecismo que se imparte a todo aquel que lo solicita o que recibirá sacramentos como el bautismo o el casamiento.
Desde 1935, entre el Vaticano y Cuba existen relaciones diplomáticas al mas alto nivel y la Isla es visitada por autoridades de la Curia Romana, superiores de ordenes religiosas y de otras organizaciones, como el CELAM, en el que, además, esta representada la Iglesia de Cuba, al igual que en otras instituciones internacionales, algunas de las cuales, como Caritas, apoyan con recursos a la Iglesia local y hacen donaciones para la población, en especial de medicamentos, instrumental medico y otras.
La organización eclesial se establece en ocho diócesis, dos de ellas, la de La Habana y la de Santiago de Cuba, con rango de Arzobispado.
Un Cardenal, Arzobispo de La Habana y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos Cubanos (COCC), es la mas alta autoridad de la iglesia en Cuba, quien, además, fue elegido en mayo de 1995 vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
Once obispos, entre titulares y auxiliares, y mas de 200 sacerdotes y de 300 monjas, componen el clero secular, sin dejar de mencionar las congregaciones masculinas y femeninas.
En el país funcionan organizaciones como la Confederación Cubana de Religiosos (CONCUR), además de cofradías, grupos laicales, comisiones episcopales, diocesanas o arquidiocesanas y parroquiales.


IGLESIA CATOLICA. FESTIVIDADES.

Donde se pone de manifiesto con mayor relieve la religiosidad del cubano es en las festividades. Entre las que logran convocar mayor numero de feligreses figuran la de San Lázaro, que se celebra el 17 de diciembre.
Desde el día anterior a esa fecha, los devotos de este santo considerado muy milagroso protagonizan la mas extensa peregrinación de las que se realizan en Cuba y que alcanza en algunos casos las dos decenas de kilómetros.
El desplazamiento remata en ocasiones, según la petición o el compromiso del solicitante, en penitencias muy peculiares casi siempre relacionadas con las capacidades motrices.
Otras figuras que concentran en sus templos y en sus días de celebración a miles de peregrinos y devotos son la Caridad del Cobre, la Virgen de Regla, la Virgen de las Mercedes y Santa Barbara.
En casi todas estas celebraciones, debido al sincretismo, se verifica un cierto componente de las corrientes africanas, las que festejan a sus deidades como advocaciones de las vírgenes o santos católicos.


LAS IGLESIAS PROTESTANTES

Las primeras congregaciones protestantes fueron creadas en Cuba en los anos 80 del siglo XIX, después del regreso de criollos que habían emigrado a Estados Unidos y entrado en contacto con esas expresiones
de la fe.
La intervención norteamericana, que en 1898 aborto los esfuerzos independentistas, propicio en el campo religioso la entrada y asentamiento definitivo de iglesias protestantes que continuaron las labores de las Juntas Misioneras interrumpidas por la guerra.
Con el desplazamiento paulatino de los pastores cubanos por misioneros anglosajones, conscientemente o no, el protestantismo adopto el rol de acompañante ideológico de la expansión económica de
los Estados Unidos sobre Cuba.
A partir de entonces y hasta mas allá de la mitad del siglo, se multiplico la obra evangelizadora, que hubo de establecerse en condiciones de competencia con credos arraigados desde mucho antes,
especialmente el catolicismo.
El protestantismo esta caracterizado por su marcada heterogeneidad a causa de la diversidad de iglesias que lo integran y, por consiguiente, tiene diversos modos de proyectarse en lo propiamente
religioso y ante la sociedad.
En Cuba se verifico, aunque en menor escala, el cuadro de denominaciones típico de la sociedad norteamericana, de la cual son hijas casi la totalidad de las distintas vertientes evangélicas de la Isla.
Actualmente, tienen feligresía 54 iglesias. Unas corresponden al llamado protestantismo histórico o tradicional -variantes surgidas con mayor o menor inmediatez al movimiento reformador del siglo XVI- y fueron las primeras en asentarse en Cuba a finales del XIX y comienzos del XX. Componen este grupo las iglesias Presbiteriana, Metodista, Episcopal, Luterana, Los Amigos Cuáqueros y los Bautistas
(estos últimos en tres convenciones: Oriental, Occidental y Libre).
Las expresiones tardías -más distantes de la reforma religiosa- también encontraron un espacio en la fe del cubano, que hallo un refugio espiritual en las 25 iglesias Pentecostales -llegadas al país en la década del 30- además de en los Adventistas del Séptimo Día, el Ejercito de Salvación, el Bando Evangélico de Gedeon, Los Pinos Nuevos y la Iglesia del Nazareno, entre otras.
Aquellas tendencias que ponen mas énfasis en lo racional del culto ganaron menos adeptos, en contraposición a las que asumen lo emotivo como eje central, pero en sentido general el credo protestante se ha caracterizado por tener poca feligresía en Cuba, aunque se ha visto un crecimiento a partir de los anos 80 en algunas denominaciones.
Una de las vías por las que el protestantismo alcanzo cierta influencia en el periodo que va del 30 al 50 fue el prestigio y la excelencia de sus escuelas publicas, pero al pasar la enseñanza a manos del Estado perdieron esta imagen y con ella la posibilidad de captar nuevos seguidores.
En total, las iglesias evangélicas disponen de unos 900 templos, entre los que sobresalen la Catedral Episcopal, el Centro Metodista, el Centro Martín Luther King, la Iglesia Bautista del Calvario, la de la Asamblea de Dios y la de los Presbiterianos Reformados, por solo citar las mas notables.
Asimismo, cuentan con casas de culto en zonas del interior del país, y con seminarios para la formación de sus representantes eclesiásticos, el mas importante de los cuales es el Seminario Evangélico de Teología, en la provincia de Matanzas, de carácter ecuménico.
Tienen también casas pastorales, campamentos, misiones y otras propiedades; editan varias publicaciones que son órganos divulgativos de las iglesias y de organizaciones ecuménicas. Los cultos se celebran regularmente y la instrucción religiosa se realiza en las Escuelas Dominicales.
Los protestantes cubanos tienen entre sus celebraciones principales la Navidad, la Semana Santa y el Pentecostés, además del aniversario de la Reforma, los de fundación de sus respectivas Iglesias y fechas civiles como el Día Mundial del SIDA, el de la Alimentación, y otras.
Excepto los Testigos de Jehová, desconocidos por el gobierno, las diversas denominaciones se hallan adscritas a una estructura de coordinación: el Consejo de Iglesias de Cuba, que ha funcionado desde 1940 bajo diferentes nombres.
Su presidente es el pastor Oden Marichal, y el secretario ejecutivo el pastor Otoniel Bermúdez. Otras personalidades relevantes de las iglesias protestantes cubanas en la actualidad son los pastores Sergio Arce, Rafael Cepeda y Raúl Suarez.
Ademas del Consejo de Iglesias, funcionan otras importantes organizaciones ecuménicas afiliadas en su mayoría a sus homologas regionales e internacionales. Existen así el movimiento Estudiantil Cristiano (MEC), Acción Social Ecuménica Latinoamericana (ASEL-Cuba), la Conferencia Cristiana por la Paz (CCP-Cuba), la Comisión de Estudios de la Iglesia Latinoamericana (CEHILA-Cuba) y la Unión Latinoamericana de Juventudes Evangélicas (ULAJE-Cuba).
Las iglesias protestantes de Cuba se integran al trabajo que realiza el Consejo Mundial de Iglesias, el Consejo Latinoamericano de Iglesias y el Consejo de Iglesias del Caribe, y mantienen también relaciones con los Consejos de Iglesias de Estados Unidos y de otros países.
En agrupaciones ecuménicas y en varias iglesias, sobre todo del protestantismo histórico, se ha desarrollado un pensamiento reflexivo sobre la realidad cubana y sus procesos actuales que se ha dado en
llamar "Nueva Teología Cubana".
Esta corriente se basa en una lectura contextualizada de la Biblia y en lo mejor de su herencia teórica para hallar una interpretación a los cambios de la sociedad que se han operado en los últimos 35 anos.

LA SANTERIA O REGLA DE OCHA

Cuando se emplea el termino santeria no se hace referencia al culto a los santos de la Iglesia Católica, sino a las creencias de que eran portadores los diferentes grupos étnicos de la cultura africana yoruba.
La santeria o Regla de Ocha se conformo, con rasgos diferenciables, en las provincias occidentales de Cuba desde fines del siglo XIX, y desde la década del 30 de la presente centuria, aproximadamente, se extendió por la región oriental.
En este credo se rinde culto a los orichas* y a los antepasados, cuyas funciones principales son las de proteger a sus devotos y orientar sus vidas. Para tomar decisiones o mantener determinada conducta los creyentes se valen de la interpretación de los diversos paradigmas conceptuales recogidos en mitos, leyendas, proverbios y sentencias que acompañan a cada deidad.
La relación espiritu-fetiche-magia ocupa un lugar destacado en esta expresión religiosa. Los otanes (piedras) son objetos que simbolizan el poder sobrenatural del oricha al que se le rinde culto.
Ademas, la atención a los espíritus, antepasados, la naturaleza, el sol y la luna son aspectos que no pueden ser descuidados en el desarrollo del culto, en el que se emplean un lenguaje esotérico y la magia para establecer la comunicación entre las entidades y los creyentes.
Las ceremonias son variadas y cumplen determinados propósitos: iniciacion*, propiciatorias (ebbos)*, adivinatorias (oráculos)* y fúnebres (ituto)*. Mediante estas se exteriorizan las concepciones, ideas y representaciones religiosas de los adeptos, quienes las realizan en grupos o individualmente, de acuerdo al caso.
Con el culto, el creyente refuerza su vinculo con lo sobrenatural, al tratar de lograr la armonía entre las fuerzas del bien y del mal buscando conquistar la voluntad del objeto de devoción con fines espirituales y materiales.
El babalawo* es el mas alto representante de la jerarquía. Rinde culto al oricha Orula (dueño de la adivinación) y es conocido como sacerdote de Ifa.
Le siguen en orden descendente otros iniciados que cumplen funciones especificas dentro del ritual, entre ellos los babalochas* e iyalochas*, encargados de efectuar las ceremonias de consagración y de "apadrinar" a los nuevos adeptos.
Los oriate son los sabios y especialistas en la lectura e interpretación del oráculo del Diloggun (caracol) y se encargan de averiguar los tabúes (ita) a que se vera sometido el creyente durante su existencia posterior a la iniciación. También actúan como "obas" (reyes, pero entendido como maestro de ceremonia) en las consagraciones.
Otra figura relevante es la oyubbona o yimbona, que acompaña y guía al neófito en todas sus acciones durante los siete días que dura "hacer el santo".
Los creyentes se encuentran organizados en grupos independientes que comienza en la base por la familia religiosa (padrino-ahijados) continua en la casa religiosa (integrada por varias familias) y llega hasta la rama, un tronco independiente que puede o no tener contacto e intercambio con otros.
Ramas reconocidas en La Habana son: Ainayobo, Aldewaro, Aramito, Ashakun, Atun, Awapitico, Oddun Tawade, Tillako, Ochailu, Obbilumi, Imale, Oyatagun, Abbita, Aiworo, Efuche Warikondo, Efuche Atiqueque, Maleque la grande y Maleque la chica.
El grupo en cada una de sus jerarquías se nuclea alrededor de una persona como centro o guía religioso. En el mismo se establecen nexos específicos de dependencia y cooperación de forma directa e indirecta.
Cada rama tiene un origen étnico fundacional que se ha ido ramificando en un proceso de iniciaciones sucesivas, originándose a su vez varias casas, en las que, sin embargo, se conservan en su esencia los principios culturales de los predecesores. No obstante, es bueno aclarar que esta estructura no alcanza gran complejidad organizativa, como sucede con las instituciones cristianas.
Asimismo, la santeria carece de templos como las iglesias católicas o protestantes. Sus practicas religiosas se realizan en las casas-templos, locales generalmente compartidos con la vivienda de los dirigentes de culto y en los que se conservan los objetos del ritual y las representaciones religiosas que son objeto de veneración.
La trascendencia de la santeria en la sociedad cubana no radica solo en la cantidad de sus seguidores (cifra que, además, es desconocida) sino por su aporte de símbolos, ideas, mitos, leyendas y procedimientos a la idiosincrasia y la cultura nacionales.
En el culto se advierten también características que distinguen la religiosidad del cubano, como el carácter empírico y utilitario del ritual, la utilización de objetos y sustancias, la manipulación de lo sobrenatural, las formas de comunicación dialogada y la vinculación de lo festivo con lo religioso.


LA REGLA CONGA O PALO MONTE

Esta expresión religiosa tiene su raíz en los cultos de origen Bantu, termino con que la etnología occidental reunió bajo una misma denominación a la comunidad de pueblos del Africa oriental, central y austral que hablaban esa lengua en cualquiera de sus variantes.
Conocida también como Mayombe, esta Regla fue el resultado inicial de la transculturación de los credos bantues a la sociedad cubana, en la que surgieron con la iniciación de los criollos otras vertientes como la Imbisa y la Brillumba, hasta llegar a la Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje, organizada en el siglo XIX por Andrés Facundo de los Dolores Petit.
La Regla Conga en general tiene como rasgos característicos la vinculación con las fuerzas de la naturaleza, a algunos de cuyos elementos, como la vegetación, consideran animados por espíritus, a los que ofrecen albergue también en las profundidades de la tierra. Los antepasados están representados en el agua.
El centro de la ceremonia en este credo es la Nganga, recipiente donde se supone se encuentra el alma de un muerto sometida a la voluntad del iniciado a través de un pacto que los alimenta a ambos.
La posesión de la Nganga o prenda, junto a la posibilidad de emplearla sin limitaciones, es el elemento que distingue a la máxima jerarquía de esta expresión: el Tata Nganga o Tata Nkisi, quien puede realizar ceremonias de "rayamiento" (iniciación) y nuclear a su alrededor a su grupo religioso.
Para sus funciones, el Tata se apoya en otras jerarquías menores de consagrados, como el Bakonfula ayonfombe y el Ngueyo, quienes junto al resto de los "ahijados" forman la Casa, la cual es autónoma en la realización de los ritos o ceremonias.
Un lugar destacado en la Regla de Palo lo ocupan los símbolos gráficos de carácter sagrado (firmas) para identificar a los espíritus, antepasados y orichas a los que se solicita el permiso para realizar las diferentes ceremonias culturales.
Al trazar las firmas los creyentes consideran que en ellas están representados los poderes sobrenaturales y que los mismo responden por la efectividad de la labor realizada.
Cada una de ellas adquiere una función personal para cada iniciado, que la emplea para identificarse ante su fundamento (nganga) y ante el resto de los creyentes. Por otra parte, expresa la relación con el espíritu protector con el que ha realizado el pacto.
El rasgo principal de los brillumberos consiste en el culto a las deidades de la santería*, las cuales reciben, de acuerdo al ritual palero, su correspondencia en objetos materiales.
En la Regla Kimbisa existe un fuerte sincretismo y tolerancia entre el elemento congo, la Regla de Ocha*, el espiritismo*, el catolicismo y las sociedades secretas masculinas Abakua*. De las creencias de origen bantu tomaron, entre otras cosas, sus concepciones relacionadas con la nganga, el animismo de las plantas, las aguas y la tierra, y la influencia de espíritus y antepasados. De la Ocha encontramos sus orichas traspolados con otros nombres (Eleggua se convierte en Lucero Mundo; Yemaya, en Tiembla Tierra; Oya, en Centella), la asimilación del empleo del coco en la adivinación y la creencia de "alimentar" y "fortalecer" la prenda mediante sacrificios con efusión de sangre. Del espiritismo asimila la comunicación directa con las espíritus, sobre la base de que cuanto ocurre en la tierra esta regido por fuerzas del mas allá. La influencia del catolicismo se manifiesta a través de la adoración del Espíritu Santo y la utilización del crucifijo y oraciones del ritual católico. Ademas, el guía principal de los kimbiseros es San Luis Beltran. El elemento abakua se verifica en el método de selección de sus aspirantes, quienes deben cumplir con determinado comportamiento social.
Históricamente, las practicas de la Regla Conga o Mayombe han recibido, por desconocimiento de la población, el calificativo de "brujería", opinión que evidencia entre los no informados la sobreposición del componente mágico de esa expresión religiosa al resto de los elementos que la identifican. La magia es solo el medio por el cual el iniciado equilibra las fuerzas del bien y del mal y evita cuanto frene el desarrollo normal de su vida diaria.

LA SOCIEDAD SECRETA ABAKUA

Por abakua o nanigo se conoce popularmente en Cuba al miembro de la sociedad secreta masculina Abakua, la única de su tipo existente en el continente americano.
Esta asociación surgió en las primeras décadas el siglo XIX en los momentos de mayor hostilidad hacia el esclavo y el negro, quienes, ante el acoso, solo hallaron un medio apropiado para evadir la represión: una agrupación mutualista bajo la expresión mas desarrollada de su conciencia social, la religiosa.
La primera sociedad de blancos se fundo a principios del presente siglo y llevo el nombre de Akanaran Efo Mu¤on Ekobio Mucakara. Su creador fue Andrés Facundo de los Dolores Petit, celebre también por sus aportes a la Regla de Palo* con la elaboración del cuerpo conceptual y ritual de la variante Kimbisa.
Los antecedentes del abakuasismo se hallan en las sociedades secretas que existieron en la región nigeriana del Calabar, y su organización y contenido tiene como base una leyenda africana que narra la historia de la violación de un secreto por una mujer: la princesa Sikan encuentra al pez sagrado Tanze. Cuando este muere, los miembros de la tribu buscan la manera de reproducir su bramido en el tambor sagrado Ekue, para lo cual realizan varios intentos entre los que figuran el sacrificio de la princesa para utilizar su piel como parche del tambor.
El naniguismo no puede desvincularse de las creencias africanas acerca de la influencia que ejercen los antepasados (espíritus), por lo que en todas sus ceremonias religiosas se les convoca para garantizar el desarrollo del acto cultural, según rigurosas normas litúrgicas. Un elemento simbólico indispensable en la dramaturgia con que se desarrolla el ritual es llamado Ireme o diablito, un representante de la naturaleza que vigila los pasos de los participantes e intervienen aun como protagonistas en algunos de ellos.
Las actividades de culto se realizan todas en templos, de los cuales existen 40 entre las provincias de La Habana y Matanzas, distribuidos en los municipios de Guanabacoa (14), Marianao (11), Regla (6), San Miguel del Padrón (4), Cárdenas (4) y Matanzas -ciudad- (1).
En todos los ritos se utilizan trazos o grafías llamados Ekeniyo, que constituyen un sistema ideográfico de señales para inmovilizar y fijar las representaciones de hechos globales. Tales símbolos se trazan con yeso amarillo o blanco y comprenden tres categorías: los Gandos, las Firmas o Anaforuanas y los Sellos.
Los Gandos representan situaciones complejas del ceremonial, se trazan en el suelo y sobre ellos se colocan diferentes objetos del culto y se sitúan los dirigentes religiosos (Plazas).
Las Firmas o Anaforuanas representan a cada una de las jerarquías que integran la estructura de los abakua y cumplen una función consagratoria cuando se trazan sobre determinados elementos del ritual.
Los Sellos son la representación o identificación de cada juego o potencia Abakua, de los que existen 123 en toda Cuba.
En la actualidad, los abakua poseen órganos de coordinación municipal en los municipios de Cárdenas, Matanzas, Guanabacoa, Regla, Marianao y San Miguel del Padrón, y dos a nivel provincial en Ciudad de La Habana y Matanzas, encargados todos de controlar la obediencia a los reglamentos y principios de la sociedad.
Dentro del naniguismo se reconocen varias jerarquías. El Ndisime es el aspirante a entrar en una potencia, mientras el Abanekwe es un hombre ya iniciado. Plaza llaman al que lleva muchos anos, ocupa un puesto relevante dentro del juego y esta encargado de preservar y hacer cumplir las normas y principios rituales y sociales. Títulos de Plazas son Iyamba, Mokongo, Ekuenon, Isue, Nkrikamo, Nasako y otros.
En las sociedades secretas masculinas Abakua solo son admitidos hombres. Al indagar entre sus integrantes cual es el concepto de Hombre, expresaron: "Hombre no es solo aquel que no es homosexual, sino el que refleja la mas pura dignidad del ser humano como laborioso, fraterno, alegre, rebelde ante la injusticia, cumplidor del código moral establecido por los antepasados formadores del Abakua; es aquel que es buen padre, buen hijo, buen hermano y buen amigo".

ESPIRITISMO
Las creencias y practicas espiritistas se difundieron en Cuba en la segunda mitad del siglo XIX y representaron en sus inicios una nueva opción desvinculada del tradicional catolicismo y las expresiones de origen africano.
En pocos anos se expandió y enraizó en diversos sectores sociales, al mismo tiempo que se apartaba de la concepción original kardeciana para asumir matices y variantes que alcanzaron mayor arraigo y que constituyen variantes especificas de la fe cubana.
El espiritismo tradicional se afinco específicamente en ciudades y zonas urbanas, característica que lo distingue aun hoy día. Por su parte, las formas surgidas al calor de la religiosidad de la isla encontraron primero su asiento en las áreas rurales del oriente del país y después llegaron hasta la periferia de los poblados y ciudades de esa misma región. De ahí se extendió por ultimo a toda Cuba.
Los que se dedicaron a la practica del espiritismo en su forma ortodoxa se autodenominaron científicos y fueron los mas interesados en las publicaciones espiritas extranjeras que le sirvieron en sus practicas rituales.
Las variantes nacionales, al mismo tiempo que se inclinaron por el uso de ideas y concepciones de la literatura religiosa, emplean en sus sesiones objetos como cruces, flores, imágenes y agua, entre otros, que le proporcionan al ritual una exteriorización de las creencias mas llamativa.
Entre este ultimo grupo de practicantes se ha estructurado un cuadro conceptual que, si bien conserva elementos tradicionales que los identifica, han introducido procederes que los diferencian en dos variantes especificas: el espiritismo "de cordón" y el espiritismo "cruzado".
El nombre proviene de la forma misma de realización del culto.
Si en el espiritismo científico, conocido también como "de mesa", los creyentes se sientan generalmente alrededor de una mesa para convocar a determinados espíritus y establecer comunicación con ellos, en el "de cordón" los practicantes se mantienen de pie en circulo y tomados de la mano, mientras giran en sentido contrario a las manecillas del reloj.
Los seguidores de Kardec asumen una postura meditabunda, de concentración -aunque ciertos ejecutantes prefieren entonar rezos y cánticos, pero sin hacer movimientos bruscos- con lo que logran la "comunicación" deseada.
En cambio, los del cordón, además de las plegarias y salmos, golpean fuertemente con sus pies en el piso y balancean los brazos en un ritmo e intensidad que van creciendo hasta lograr el trance espiritual.
Como se puede apreciar, este ritual conserva, aunque simplificados, elementos de la teoría kardeciana, en incorpora otros del catolicismo y, de cierto modo, de las expresiones de origen africano -generalmente "se presentan" en sus sesiones comisiones espirituales indias (aborígenes) y africanas.
Por su parte, el espiritismo conocido como "cruzado" es el resultado del sincretismo de ideas y practicas espiritistas con los credos afrocubanos, en especial la Regla Conga o de Palo Monte, y en menor medida el ingrediente del catolicismo.
Es frecuente encontrar en este tipo de ritual que el médium manifieste haber recibido el espíritu de un esclavo africano, por lo general congo, y que se exprese de idéntica manera a como debió hacerlo aquel en vida.
Desde este punto de vista, la conformación de las concepciones en el espiritismo cruzado se realiza principalmente a través de experiencias acumuladas empíricamente, aunque también puede darse el caso de que practicantes experimentados ayuden a descubrir sus "facultades", mediante "labor de desarrollo", a quienes comienzan.
Hay seguidores de esta variante que, cuando consideran "floja" la ceremonia, piden a los asistentes formar un cordón para fortalecer el fluido espiritual, procedimiento con el cual se afilian a los conceptos de los cordoneros.
Por ultimo, falta señalar que existen en Cuba otras tendencias cuyos seguidores, adscritos o no a las variante explicadas, las combinan a titulo personal con la cartomancia, quiromancia y otras expresiones adivinatorias o mediumnicas, y encaminadas sanar enfermedades mediante ritos como la santiguación, el "despojo" (pases por el cuerpo de ramas y hierbas, y aun aves, como gallinas y palomas), entre otras.


OTRAS FORMAS DE PENSAMIENTO. LA MASONERIA.

Las primeras huellas de la masonería en Cuba datan de 1763, aunque algunos investigadores aventuran la posibilidad de que existiera desde mucho antes, tomando en cuenta ciertas marcas e inscripciones de evidente simbolismo masónico grabadas en las piedras de cantería de la muralla que rodeo La Habana, cuya construcción se inicio en el siglo XVI.
Lo cierto es que el primer documento oficial que atestigua el trabajo de esa fraternidad en la Isla es el certificado del grado de Maestro extendido a nombre de Alexander Cockburn, con fecha del 3 de mayo de 1763.
Según el contenido de ese escrito, fue la Logia Militar Inglesa numero 218 del Registro de Irlanda, adscrita al Regimiento 48 del ejercito ingles de ocupación durante la toma de La Habana, el primer cuerpo masónico que realizo sus funciones en Cuba.
Después que los ingleses abandonan la Isla, desaparece todo rastro de actividades bajo los símbolos de la escuadra y el compás, y no es hasta 1791, con la Revolución de Haití, que los colonos franceses que huyen de la convulsa situación en su país se asientan en La Habana y Santiago de Cuba y traen consigo cuatro de sus logias (Perseverance, Concorde, Amitie y Benefique).
Las logias asentadas en Santiago de Cuba son trasladadas al poco tiempo a la Louisiana, y solo permanecen en la capital las dos que, aunque desaparecen mas tarde, dejan su impronta hasta hoy en La Habana, al legar su nombre, traducido al español, a las calles donde radicaron: Amistad y Concordia.
La primera logia fundada en Cuba fue El Templo de las Virtudes Teologales, que recibió en 1804 la patente de reconocimiento extendida por la Gran Logia de Louisiana, alto cuerpo integrado a su vez por aquellas dos células que transitoriamente encontraron albergue en la Isla a su salida de Haití.
Tres lustros después, el 30 de noviembre de 1820, queda establecida la Gran Logia Española de Antiguos, Libres y Aceptados Masones de York, el primer cuerpo superior de la masonería cubana, que en octubre de 1822 se funde con el Gran Oriente Territorial Español Americano, otra alta institución creada a principios de ese mismo ano, para consolidar la presencia y organización de la masonería.
Tras un periodo de estancamiento (1828-1859), en el que solo trabajaron unas pocas logias en la clandestinidad debido a la ley que prohibía las reuniones masónicas en todo el territorio español y extensiva a Cuba como colonia, la fraternidad resurgió, primero en Santiago de Cuba con la Gran Logia de Colon, y mas tarde en La Habana con una Gran Logia Provincial dependiente de aquella.
De esta época data la fundación (1861) decana de las logias cubanas, la Logia Amor Fraternal, que aun hoy realiza sus talleres semanales en el Templo Nacional Masónico, ubicado en Avenida Salvador Allende esquina a Belascoain.
Finalmente, terminados los forcejeos entre los afiliados del oriente y occidente del país por llevar a su territorio la máxima representación de la fraternidad, queda establecida en 1876 en La Habana la Gran Logia de la Isla de Cuba, a la que se suma en 1880 la Gran Logia de Colon para llevar adelante en un mismo cuerpo la enseñanza y la predica moral de la masonería.
Es de notar que la institución masónica en Puerto Rico y México nació también por esta época al amparo de la organización cubana, que fundo en aquel entonces logias territoriales o provinciales que fueron la génesis de la expansión de las ideas en esos países.
Conocido es el hecho de que la mayoría de los gestores y los mas sobresalientes caudillos de la independencia cubana en el siglo XIX fueron masones. Así, antes de lanzarse a sus afanes emancipadores,
fue un reconocido masón el Padre de la Patria, Carlos Manuel de
Céspedes, quien presidía en los días del alzamiento de 1868 la Logia
Buena Fe, de Manzanillo.
También pertenecieron a la fraternidad Perucho Figueredo, el autor del himno nacional cubano, el mayor general Ignacio Agramonte y Loynaz, el lugarteniente general Antonio Maceo y Grajales, y el generalísimo Maximo Gómez, protagonistas ambos de las dos contiendas, y el héroe nacional José Martí, el alma de la campana de 1895 que daría al traste con la dominación española de la Isla.
Martí se inicio en la masonería durante su estadía en España, entre 1871 y 1873, periodo en el que alcanzo el grado de Maestro Masón en la Logia Armonía y desempeño el cargo de Orador. Por las características de la logia, alcanzo también la dignidad de Soberano Príncipe Rosa Cruz, grado 18vo de la masonería filosófica.
Después de esta época, su intenso peregrinar, por un lado, y la dedicación en cuerpo y alma a la preparación de lo que el mismo llamo "la guerra necesaria", por el otro, le impidieron desarrollar un trabajo masónico estable y afiliarse a una logia.
Pero no es menos cierto que siempre que tuvo tiempo y oportunidad participo en las llamadas Tenidas Blancas (sesiones publicas) de las fraternidades en cualquiera de las ciudades que visito o en que vivió. Como una de las ocasiones para la historia quedo su discurso pronunciado el 10 de octubre de 1887 en el Masonic Temple, de Nueva York, en conmemoración del inicio de la primera gesta independentista de Cuba.
En la actualidad, la masonería cubana cuenta con mas de 26 mil integrantes inscritos en 314 logias repartidas por todo el territorio nacional. El área con mayor cantidad proporcional de afiliados y talleres es la capital.
La Gran Logia de Cuba A.L. y A.M. edita todos los meses una de las mas antiguas publicaciones periódicas de la Isla, la revista La Gran Logia, fundada en abril de 1881 y que ha aparecido desde entonces sin interrupción.
La fraternidad celebra todos los años dos asambleas legislativas (Alta Cámara), a la que asiste un representante por cada una de las logias del país. Cada tres anos, en la primera sesión (marzo), se elige el ejecutivo nacional, que a comienzos de 1996 estaba integrado por:
Eriberto Saborit Verdecia Gran Maestro
Angel García Pérez Diputado Gran Maestro
Joseph C. Maynard Smith Gran Primer Vigilante
Nilo Naranjo Guerra " Segundo Vigilante
Orlando González " Secretario
Mario Castilla Izquierdo " Tesorero
Lázaro Borrayo Martínez " Maestro de Ceremonias
José Rodil de la Cruz " Primer Diácono
Alcibiades Carrion Abril " Segundo Diácono
José M. Collera Vento " Gran Orador
Elpidio Jiménez Rodríguez " Hospitalario
Mario F. Pérez Prado " Guarda Templo

La relación de los masones cubanos con sus colegas en el exterior es amplia y activa, lo mismo que su participación en celebraciones y eventos de la institución. En 1985 el entonces Gran Maestro, Roberto Ferrer Rodríguez, ocupo la vicepresidencia de la Confederación Masónica Interamericana (CMI) y la presidencia de la zona del Caribe.
Mas recientemente, el intercambio con el resto del mundo se ha traducido en invitaciones a Ecuador, México, Francia y Argentina, adonde los altos funcionarios de la Gran Logia de Cuba A.L. y A.M. han llevado el mensaje de sus coterráneos y recibido el reconocimiento de sus hermanos de otras partes del mundo.

ORICHAS

El panteón de la santeria cubana es inabordable en un trabajo de este tipo. Mas de cuatrocientas deidades se ubican a la derecha de Olofin -el supremo hacedor del Universo- y constituyen la representación de los mejores principios morales y afectivos, aunque, por otra parte, algunos poseen defectos de menor cuantía según el patrón de los humanos. Otras doscientas entidades, francamente malignas y negativas, se encuentran a la izquierda del Pater Universalis yoruba. Trataremos aquí solo a los mas conocidos, identificados con las fuerzas naturales elementales o fenómenos de la vida.
Eleggua: oricha de los caminos y del destino de los hombres, es el primero de los cuatro guerreros (Eleggua, Oggún, Ochosi y Osun) y el primero entre todos, pues Olofin le dio esa potestad. Protege el hogar y es la personificación del azar. Forma pareja con Echu, el que esta presente en todas las desgracias. Ambos se complementan, ya que no puede haber seguridad sin peligro, sosiego sin inquietud. Sedesdoblan en cientos de avatares que constituyen otras tantas expresiones o circunstancias de la existencia universal. Eleggua lleva collar rojo y negro y Echu, blanco y negro, lo mismo que sus atuendos, consistentes en chaquetilla, pantalón y sombrero. En la mano empuñan el garabato, una especie de gancho de madera de dos o tres pies de largo, vestigio del atributo que lo distinguiera como deidad fálica en los albores de la cultura yoruba.
Oggún: Uno de los mas antiguos del panteón yoruba. Dios de los minerales y las herramientas. Patrón de los herreros y herrero el mismo, domina también los secretos del monte y sabe utilizarlos en encantamientos. De gran fortaleza física, personifica al guerrero por excelencia y al hombre irascible y violento. Sus hijos son los ideales para el sacrificio de los animales (Achogunes), pues Oggún es el dueño del kuanagdo (cuchillo ritual). Se viste de mariwo (sayo de hojas de palma) y con una cinta en la cabeza. Empuña un machete, con el que corta la maleza por donde transita. Sus collares son de cuentas verdes y negras, y en ocasiones se suman las moradas.
Obatala: Deidad de la pureza y por ello dueña de todo lo blanco y de la plata. Creador de la tierra, culmino la obra de Olofin al terminar de formar la cabeza de los hombres, por lo que gobierna sobre los pensamientos y los sueños. Es misericordioso y amante de la paz y la armonía. Todos los demás orichas lo respetan y lo buscan como abogado, pues la misión a el encomendada por Olofin fue la de hacer el bien. Viste de blanco y su collar es del mismo color. Solo Ayaguna, un Obatala joven, lleva una cinta roja diagonal en el pecho, símbolo de cuando fue guerrero y limpio su espada para repugnar y abandonar la violencia.
Yemaya: Madre de la vida, es dueña de las aguas y representa al mar (en las costas. Las profundidades, el océano, es de Olokun) fuente fundamental de la vida en el planeta. Considerada madre de casi todos los orichas, sus castigos son duros y su cólera terrible, aunque actúa con justicia. Su vestido señorial es de un azul intenso, igual que las cuentas de su collar, donde se alternan con otras transparentes.
Ochun: Diosa del amor, de la feminidad y del río, con el que simboliza la purificación. Símbolo de la coquetería, la gracia y la sensualidad femeninas. Acompaña a Yemaya y fue la que trajo a los hombres el caracol (el primero que hablo) para que los orientara por medio del oráculo y lo utilizaran como moneda. Por eso se dice que con ella viene la riqueza. Fiestera y alegre, viste un lujoso atuendo amarillo, con seis pulseras doradas. Su collar es también de cuentas amarillas y ámbar.
Chango: Oricha del fuego, del rayo y del trueno; de la guerra; del baile, la música y la belleza viril. Representa el mayor numero de virtudes e imperfecciones humanas: trabajador, valiente, buen amigo, pero también mentiroso, mujeriego, pendenciero, jactancioso y jugador. Gracias a un recurso secreto que le preparo Osain, el dios de la vegetación, podía despedir lenguaradas de fuego por la boca, con lo que vencía a sus enemigos. De el se cuentan tantas historias que podrían llenar un grueso tomo de atractivas anécdotas. Usa camisetilla holgada y pantalón hasta las pantorrillas, todo blanco con ribetes y adornos de color rojo intenso y en su collar se alternan ambos colores. Empuña siempre un hacha doble.
Oya: Diosa de las centellas, los temporales y los vientos. Violenta e impetuosa, ama la guerra y acompaña a Chango en sus batallas. Es también la dueña del cementerio, en cuya puerta vive, cerca de Oba y Yewa, las otras muerteras. La distingue el colorido de su saya, de nueve colores menos el negro, y el iruke (especie de escobilla de fibras largas) que blande en su mano derecha. El collar es de cuentas marrones con listas blancas y otra negra mas fina en el centro de estas.
Orula: Oricha de la adivinación y de la sabiduría. Rige el culto de Ifa, el Benefactor, y es quien permite a este comunicarse con los humanos mediante los babalawos* -los sacerdotes de la Ocha, que pueden ser solo hombres y sin indefiniciones sexuales-, quienes se apoyan en el Tratado de Oddun o Libro Sagrado. Como dueño de la sabiduría, tiene la posibilidad de influir sobre el destino, incluso el mas adverso. También es considerado como gran medico y cuenta para ello con el auxilio de Osain, el dios de la vegetación y, por ende, de todos los remedios. Se puede recibir por Ocha, aunque su desarrollo y final consagración solo es de competencia de Ifa. Sus seguidores se distinguen por llevar una manilla de cuentas verdes y amarillas.
Otros orichas venerados o que "se reciben" son Babalu Aye, Aggayu, Oddua, los Ibeyis, Inle, Orichaoko, Oggue, Dada.


INICIACION

Los ritos iniciativos en las religiones afrocubanas difieren según la Regla a que pertenezcan (Ocha, Palo Monte o Abakua) e incluso en dependencia de la jerarquía (p. ej. babalawo) que asumirá el adepto o las facultades que lo acompañaran desde esa fecha hasta su muerte.
En Ocha, la ortodoxia (y lo que el razonamiento podría aceptar como mas apropiado dentro de la lógica del pensamiento religioso) establece siete días para completar el "segundo nacimiento", que es, conceptual y espiritualmente, como se considera al rito de "hacer santo", o sea, entregar al iniciado determinados poderes o funciones o "asentarle el santo" del cual es hijo.
En uno de los días de la iniciación, al individuo en proceso de consagración "se le lee el ita", un complejo ritual oracular que dejara establecidas las normas y preceptos que deberá observar en su comportamiento social y religioso futuro. Estos tabúes serán inviolables, so pena de recibir a cambio un repentino vuelco de la fortuna o sufrir un castigo que puede corresponder o no a la infracción.
Al termino de los ritos, absolutamente reservados, comienza la etapa de "iyaworaje", que dura, con preferencia, un ano, aunque dispensas de algunos practicantes -ya poco frecuentes por el rechazo que originaron en los seguidores de la ortodoxia- la reducen a mucho menos.
El iyawo es distinguible con facilidad. Viste completamente de blanco y lleva también una cobertura blanca (boina en el caso de los hombres y turbante en el de la mujer) sobre la cabeza rapada. Del cuello penden innumerables collares de cuentas, representativos de los principales orichas o santos del panteón, y en la muñeca lleva la manilla del santo "asentado", o guardia n, o de cabecera. Por esta ultima puede saberse cual fue el oricha que "recibió".
Después del ano de iyaworaje, el iniciado podrá participar en todas las actividades culturales y realizar cualquiera de los ritos de la fe, excepto las tabuadas en el ita, si fuera el caso.


EBBOS

Los ebbos o limpiezas rituales son las practicas propiciatorias mas comunes de las religiones afrocubanas. Tienen innumerables formas y procedimientos, en correspondencia con sus objetivos. Los hay para reforzar o mejorar la salud física o espiritual, obtener una promoción social o económica, eludir el brazo de la justicia, evitar un desenlace funesto en las relaciones amorosas o interpersonales e incluso conseguir el auxilio de los dioses en el desenvolvimiento feliz de cualquier acontecimiento. Así, hasta alcanzar a cualquier hecho de la vida que tenga una significación importante para el practicante o los que acuden a los servicios de estas religiones.
Los elementos que se utilizan son igualmente variables en dependencia del asunto que se quiera resolver y tan disimiles como la Naturaleza y los resultados del trabajo del hombre puedan aportar.
De acuerdo al fin que se desea obtener, se emplean -por enumerar algunos- semillas, plantas, raíces, agua (de río, de mar, de pozo), aves, animales domésticos o salvajes, velas, frutas, tejidos, miel de abejas, manjares de variada elaboración, billetes y monedas, implementos mecánicos, osamentas.
El procedimiento es también variado. Lo mismo se reduce a un pase del objeto en cuestión por el cuerpo -en este caso para que armonice las vibraciones del individuo o aleje las influencias nefastas- o la ofrenda a determinados orichas de sus alimentos de preferencia o la sangre de los animales que le están consagrados, los cuales, si es aconsejado por el oráculo, comerán después bajo determinadas recetas culinarias los adeptos o neófitos reunidos. Este ritual también se realiza como acción de gracias cuando ha sido concedida satisfactoriamente una solicitud.
Los sacrificios humanos fueron practicas desterradas de estos cultos aun desde la época en que todavía no habían salido de Africa.

ITUTO

Este es el ritual mas reservado de todas las practicas culturales de los religiones sincréticas afrocubanas. Si en determinados días de la iniciación el iyawo puede ser visitado por familiares y amigos en la casa de su madrina o padrino de santo, o en los ebbos y fiestas propiciatorias participan por igual adeptos e invitados no consagrados, en el ituto solo intervienen unos pocos iniciados.
Por supuesto que tal ceremonia funeraria se le efectúa únicamente a quienes se consagraron en cualquiera de las reglas, o sea, tuvieron un segundo "nacimiento" y, como aconseja la ortodoxia, no deben llevar a la tumba los atributos que recibieron en vida.
El ituto se celebra en determinado momento del velatorio, para el cual todos los dolientes deben abandonar el salón. Los encargados del ritual liberan de su "carga" al cuerpo y averiguan por medio de oráculos el destino final de los utensilios y recipientes culturales, que lo mismo pueden ser enterrados que depositados en una montaña, el lecho de un río, lanzados al mar, o heredados por un ahijado o familiar cercano, entre otras disposiciones.


BABALAWO

En yoruba significa "padre del saber o de la adivinación" (de baba, padre, y awo, adivinación).
Constituyen la mas alta jerarquía dentro de la Ocha, pues son los depositarios del conocimiento encerrado en el Libro Sagrado de Ifa, el mas complejo oráculo* de que se tenga conocimiento.
El babalawo, según la ortodoxia cultural, es el encargado de entregar los orichas* guerreros, primer paso en la consagración dentro de la santeria.
Este sacerdocio impone determinada conducta social y personal, pero lo que mas lo distingue es el estudio constante de la naturaleza y el Universo, pero sobre todo del Libro Sagrado o Tratado de Oddun, una extensa obra en la que predominan el simbolismo y un intrincado lenguaje esotérico, lo que a menudo vuelve difícil e intrincada su interpretación. De ahí la obligación del Oluo (sabio, como también se le llama al babalawo) de estudiar a Ifa.
Al Awo acuden los creyentes para resolver todo tipo de problemas (personales, de salud, espirituales, económicos, matrimoniales) pues en Ifa están reflejadas todas las situaciones de la vida y su solución. Una teoría de los adeptos afirma: "ya todo sucedió en el mundo una vez, y fue recogido en el Libro Sagrado. Ahora solo falta la materia o la acción que llene de nuevo, por un instante, el espacio que habitamos".
Al sacerdocio de Ifa se puede llegar después de hacer Ocha o directamente, si así lo dispone el oráculo, y la consagración dura siete días también, aunque con características bien diferentes en los rituales.


BABALOCHAS E IYALOCHAS

Son los padres (baba en yoruba) y madres (iya) de santo (ocha) y constituyen el eje alrededor del cual gira el universo de la santeria cubana.
Después de cierto numero de anos de iniciación y de haber obtenido la "licencia" y el ache (gracia, don) de los orichas, el consagrado puede a su vez apadrinar a otros que por voluntad o por indicación de
los oráculos deben "hacer santo", a los cuales guiara y aconsejara en las practicas culturales y en su vida personal y social.
Los muchos anos de intercambio con la gente y sus problemas, le ofrecen al cabo una gran sabiduría para resolver las diversas situaciones de la vida de sus ahijados y consultantes, aunque ellos permanezcan en la mayor austeridad, lo que les otorga un alto prestigio entre los creyentes.
El babalocha o la iyalocha son los encargados de averiguar al futuro adepto que solicita sus servicios el santo que deberá ir a su cabeza, consulta oracular que realizan mediante el ritual conocido como "bajar el caracol", pues se utilizan los cauris del oricha* de cabecera del padrino y no los empleados normalmente en los oráculos ordinarios.
Esta investigación requiere de gran rigor, pues a la cabeza del nuevo iniciado no debe ir otro santo que no sea el que le corresponde como padre o eledda (ángel de la guarda), lo que de producirse ocasionaría serias dificultades en las ceremonias iniciaticas y en la vida religiosa y personal futura del adepto.
Convertidos así en "padrino" o "madrina" de santo, el babalocha o iyalocha preparara en su casa un altar donde vivirá durante siete días con sus noches el "ahijado", que nacerá a una nueva vida en un ritual de iniciación* cuyas principales ceremonias son secretas.
En la semana, el padrino recibirá para las diferentes operaciones el auxilio de otras personas con determinada jerarquía dentro de la religión, como el Oriate, para la lectura del Ita y la conducción de las ceremonias, y la Yimbona u Oyugbona, quien orienta y auxilia al iniciado en sus acciones.
Los babalochas e iyalochas pueden llegar a tener varios centenares de ahijados y algunos incluso llegan hasta reunir a mas de mil, pero no todos son necesariamente iniciados en el santo. Los hay aleyos (solo se "registran" para solucionar sus problemas), de collar (reciben collares únicamente), de rogación (realizan el ebbo* conocido con este nombre sobre la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo con el fin de evitar funestas consecuencias), etc.


ORACULO

En las religiones sincréticas afrocubanas existen tres oráculos fundamentales: el de Biawe, el del Diloggun y el de Ifa. Estos tienen sus raíces en la antigüedad, y su principio básico numeral hace presumir un origen común con el de la Cabala y la Tabla Esmeraldina, de Hermes Trismegisto; el I Ching de los chinos, o los Theraphims con el Urim y Tummin judeo-hebraico, del que quedan unos pocos vestigios.
El oráculo de Biawe se realiza mediante el empleo de cuatro cuescos de coco, que sustituyeron en Cuba a los originales Obi Kola (Elaeis Guineensis) de Africa.
Tiene cuatro posiciones principales que son otras tantas respuestas, pero su repertorio alcanza hasta 96, de acuerdo a la figura que se dibuja en el suelo, las sombras que proyectan los pedazos de nuez, y la posición en que quedan estos con relación a la superficie, si cóncavos o convexos.
A pesar de ser el mas sencillo, en apariencia, solo muy pocos pueden leer todo el repertorio del Biawe y los practicantes utilizan únicamente las cuatro respuestas simples, que son:
- Alafia (cuatro conchas bocarriba) el oricha* interpelado responde "Todo bien".
- Itaguo (tres bocarriba y una bocabajo) "Falta algo". Con esta respuesta es obligatorio preguntar y volver a tirar.
- Eyeife (dos y dos) "Lo que se sabe no se pregunta". Constituye el si mas firme en el oráculo.
- Okana (tres bocabajo y uno bocarriba) "Nada sirve". - Oyekun (cuatro bocabajo) Habla un muerto o La Muerte.
(En el ¥angareo -la consulta a Olofin, el Supremo Creador, en los primeros momentos de una ceremonia de iniciacion*- en lugar de los cocos se utilizan rebanadas de pan).
El oráculo del Diloggun se consulta con los caracoles o cauris, a los cuales se les aplana la parte contraria a la abertura para que puedan caer correctamente sobre la estera de paja o esparto sobre la que el babalocha realiza el registro. Ademas, por el orificio resultante "hablan" los muertos, por si fuera indispensable completar una predicción de los santos, que se comunican por la abertura natural del caracol.
Al termino de su iniciación, a cada consagrado se le entrega una mano (juego) de 18 caracoles, que en el caso de los hijos del oricha* Eleggua llegan a 21. En la consulta se emplean solo 16, y los dos o cinco restantes, según el caso, quedan como "testigos" de lo comunicado por el oráculo. Para las respuestas, el santero cuenta con un amplio repertorio de patakies (historias) y refranes relacionados con cada uno de los números. La interpretación de aquellos de acuerdo a la alternativa que dan los Ibos (piedras) -si negro, osogbo (mal), si blanco, iré (bien)-, constituye la situación del consultante, cuya solución, establecida con variedad en las propias historias, será precisada en tiradas sucesivas.
El babalocha solo puede "leer" hasta el numero 12. Si saliera uno mayor, debe enviar al interesado a donde esta el babalawo*, el único facultado para ello.

El oráculo de Ifa es el mas complejo y extenso sistema adivinatorio de que se tenga noticia y su contenido esta recogido en el Libro Sagrado de Ifa o Tratado de Oddun. Este consta de 16 signos u oddunes mayores y 240 que son la combinación de aquellos, cada uno con un contenido propio.
Las permutaciones de los 256 signos iniciales alcanzan cuatro mil 096 combinaciones terciarias que, interrelacionadas, llegan a una cifra superior a las 36 mil probabilidades. Una afirmación del culto dice que todo en el mundo ya sucedió una vez y fue recogido en el Libro Sagrado de Ifa, solo falta que una acción vuelva a llenar un lugar en el espacio.
Para obtener los signos, el sacerdote de Ifa, el babalawo*, dispone de dos medios, el opele, una cadeneta de ocho conchas (pueden ser de coco, carapacho de jicotea, laminas de plata o hierro, según corresponda) y el tablero (atepon) con los ikines (cuescos de Obi Kola).
El primero lo emplea en el "registro" de quienes acuden por sus servicios o en averiguaciones personales (el babalawo no hace nada sin consultar el oráculo; en las mañanas -4 am- lo primero que hace es "abrir el día" con una averiguación para ver como se comportara la jornada y lo que el debe hacer) y el segundo solo se utiliza en grandes rituales con la presencia de al menos otros dos, lo que recibe el nombre de Junta de Babalawos.
Cuando el awo tira el opele sobre la estera, la disposición de las conchas es la que determina el signo. Dos tiradas mas completaran la consulta y entonces la combinación de las tres permitirá obtener la respuesta que se busca. La ceremonia sobre el tablero, o atefado, es mucho mas complicada. El babalawo invoca primero con golpecillos del Irofa (tarro de venado o trozo de cana de bambú) sobre el Ate a que bajen los espíritus y entidades que lo auxiliaran en la averiguación. Después esparcirá, mientras entona los rezos de rigor, el Yefa (polvo de name molido) sobre la superficie, removiéndolo circularmente con una escobilla. Cuando ha logrado entrar en las vibraciones requeridas, pasara de la mano izquierda a la derecha los ikines y contara solo los que queden en esta ultima. A continuación, anotara sobre el yefa con la yema de los dedos los números de derecha a izquierda por pares.
Esta clase de consulta solo se emplea en nuevas consagraciones para "bajar a Orula" (el oricha* de cabecera del culto) y determinar el santo que ira a la cabeza del iniciado, o en la investigación de la "letra del ano" (características que dominaran ese periodo), o cualquier otro asunto de gravedad.
La característica distintiva del oráculo de Ifa es el intrincado simbolismo de muchas de sus historias y sentencias, como "La tarraya de pescar no atrapa al hipopótamo", "La nariz es la única que no duerme", "Los ciegos llegaron y los cojos se fueron", cuya significación no llega a penetrarse sino después de mucho examen e imaginación.
Ademas, el caudal de información reunido en el Libro Sagrado obliga al sacerdote a llevar una vida metódica consagrada al estudio y la meditación, por lo que recibe además entre los creyentes el titulo de Oluo (sabio).d

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